Instituto de Investigaciones Antropológicas
Laboratorio de Paleozoologia

Laboratorio de Paleozoología

Doctor Raúl Valadez Azúa (Técnico Académico, coordinador)
Doctor Bernardo Rodríguez Galicia (Técnico Académico, responsable de colecciones)

Este laboratorio fue creado en 1986 ante la necesidad de contar con especialistas en el estudio, y análisis, de los restos de animales que se recuperan en las excavaciones arqueológicas. A pesar de que el nombre del laboratorio hace referencia a la fauna antigua (paleo-zoología), en realidad, su objetivo es estudiar toda manifestación fáunica, antigua o actual, que sugiera algún tipo manifestación cultural. Con base en lo anterior es posible dividir los estudios realizados en el laboratorio bajo tres líneas de investigación: Estudios arqueozoológicos, estudios etnozoológicos y Estudios de paleonutrición en poblaciones, humanas y fáunicas, antiguas

Contáctos

Tel. (55) 5622 9564
Cubículo 05 y 06

raul_valadez@hotmail.com
sanber65@hotmail.com


Descripción

Estudios arqueozoológicos

Son todos aquellos que se efectúan a partir del análisis de identificación anatómica, y taxonómica, de los restos óseos de animales, representaciones iconográficas, escultóricas, textos coloniales, o de pintura mural, todo bajo un contexto de excavación arqueológica o de actividad cultural.

Estudios etnozoológicos

Esté tipo de estudios trata de enfocar sus esfuerzos en conocer la relación hombre-fauna partiendo de las fuentes coloniales escritas, censos o estudios de poblaciones biológicas actuales y en general estudios etnológicos, donde se haga uso y aprovechamiento de los recursos animales disponibles en las comunidades humanas.

Estudios de paleonutrición en poblaciones, humanas y fáunicas, antiguas

Desde hace algunos años el laboratorio ha realizado estudios de paleonutrición con restos óseos animales y humanos con el propósito de reconocer patrones alimentarios de individuos que vivieron en época prehispánica. Así en el laboratorio se tiene establecida la metodología que permite efectuar el análisis químico de los huesos ya que estos contienen algunos elementos químicos, en cantidades muy pequeñas, llamados traza, los cuales se han utilizado como indicadores de la posición trófica, y de paleonutrición.


Cómo lo hacemos

Investigaciones arqueozoológicas

Para el caso de la arqueozoología, es necesario realizar un trabajo de campo, donde el especialista tiene la oportunidad de observar los restos óseos en el momento en que se descubren y con ello tener una idea del hallazgo, su estado de conservación y la relación que guardan con respecto al sitio excavado, sin embargo es importante mencionar que la participación del arqueozoólogo en esta fase se limita a la observación y a las sugerencias de cómo extraer los restos animales descubiertos, ya que la responsabilidad de la excavación es del arqueólogo.

El verdadero punto de partida dentro de la investigación arqueozoológica es cuando los materiales llegan al laboratorio, pues es allí donde las habilidades de este especialista entran en acción. Generalmente el trabajo inicia con la limpieza de los huesos y el reconocimiento de los datos arqueológicos asociados con los materiales, los cuales indican el sitio exacto y profundidad en donde apareció el elemento que se está estudiando. Posteriormente la pieza ósea se revisa con cuidado, con el propósito de reconocer, en primer instancia, la unidad anatómica (fémur, tibia, húmero, vértebra, etcétera) a qué lado, derecho o izquierdo, pertenece el hueso. Este aspecto es muy importante, pues en ocasiones aparecen esqueletos completos, pero dispersos en un área de varios metros cuadrados; sin embargo si se presenta una acumulación de huesos de un sólo tipo la información es otra, pues ello, muy posiblemente, nos indicaría que los restos de los animales identificados son el resultadlo de algún evento cultural ocurrido en el lugar.

Simultáneo al estudio anatómico, se realiza la identificación taxonómica del hueso. Es clara la importancia de este dato, pues el reconocimiento de las especies en el sitio será la base para reconocer la abundancia y variedad del recurso animal que fue aprovechado por las sociedades humanas del pasado. Todo este trabajo de identificación se realiza por medio de la comparación de las piezas con imágenes de libros especializados o bien con esqueletos de colecciones comparativas.

Dentro de los datos de clasificación, tenemos los aspectos de edad y sexo de algunos de los vertebrados; así en los mamíferos inmaduros, los extremos de los huesos largos (epífisis) se desprenden, no así en los adultos. En las aves jóvenes estos elementos presentan una conformación menos detallada, en tanto que en los reptiles, el elemento clave es la diferencia en talla. Respecto del sexo, hay animales, como los perros, en los cuales podemos reconocer este aspecto por diversos detalles del cráneo y pelvis, mientras que en los guajolotes, por el espolón que presentan los machos.

Al mismo tiempo que se estudian las piezas óseas, se buscan evidencias de marcas o cortes hechos con alguna herramienta, lo anterior con el propósito de saber si el animal fue objeto de algún tipo de manipulación particular. Por ejemplo, un hueso que presenta una apariencia normal, pero que tiene marcas cerca de las articulaciones muy probablemente perteneció a un organismo al que primero se le dio muerte y después se le destazó. Si su superficie es brillosa y de apariencia más uniforme, significa que la sección anatómica del animal, seguramente con músculo, fue sometido a fuentes de calor, es decir que fue cocido en agua caliente o mínima mente expuesto al fuego directo; por el contrario si su color es gris, negro o blanco quiere decir que fue sometido a una fuente externa de calor intensa, tal vez un horno o fogata, se coció o se le quemó, e inclusive si muestra evidencias de haber sido mordido, si es desecho de la alimentación, etcétera.

En ocasiones el hueso que empezamos a estudiar tiene una forma completamente diferente a la natural, además de que presenta algunas marcas que indican que el hueso fue trabajado por el hombre, tal como seria el elaborar un punzón, una aguja, un raspador, etcétera.
De este modo concluye el estudio básico del material óseo, momento en el cual ya disponemos de la siguiente información:

  • Qué hueso es.
  • A qué especie animal perteneció.
  • La edad que tenía el ejemplar cuando murió.
  • Qué tipo de manejo sufrió el animal muerto: se coció, se hirvió, se quemó o se consumió como alimento.
  • Si los huesos obtenidos se utilizaron para elaborar herramientas, adornos, o fueron complementos utilitarios, etcétera.

La lista de todo el estudio realizado, hasta este momento, junto con algunas observaciones o recomendaciones dirigidas al arqueólogo, constituyen lo que se denomina “informe técnico”. Al respecto, hay que aclarar, que es un informe porque en él se están proporcionando datos acerca de lo estudiado; y es técnico, porque no se está haciendo discusión ni interpretación de lo observado.
Muchos de los huesos estudiados llegan hasta este nivel y regresan a su bolsa, pero otros aún tienen un largo camino por delante. Por ejemplo, los elementos más completos serán fotografiados, y posteriormente, colocados dentro de colecciones comparativas, a fin de que puedan usarse como apoyo en posteriores estudios. Este mismo camino siguen los restos que pertenecieron a animales poco comunes; por ejemplo, aves de presa, cuyas especies ya no existen actualmente en la región de estudio, o bien aquellos huesos que pertenecieron a animales que se utilizaron de forma especial; por ejemplo, en actividades religiosas.
Hace tan solo diez años, el fin de las investigaciones arqueozoológicas se encontraba en este punto, pero en la actualidad ya no es así; por ejemplo:

  • El estudio zootécnico de perros descubiertos en contextos arqueológicos ha permitido que esta línea de investigación halla precisado las características de los cánidos en Mesoamérica antes de la llegada de loa europeos; así los estudios han ayudado a determinar ciertos detalles de los dientes permiten que permiten definir patrones alimentarios, por la longitud de algunos huesos podemos definir alzada, longitud del cuerpo y peso, así como la forma de la cabeza y proporción alzada-longitud, datos que permiten reconocer razas de perros.

Investigaciones etnozoológicas
La segunda temática de investigación en el laboratorio esta referida al estudio de las relaciones hombre-animal o etnozoología. Debido a que estos estudios se dirigen fundamentalmente a las formas de vida actuales, la parte fundamental de esta línea de investigación es el trabajo de campo, es decir, el estudio de compilación de datos de las comunidades humanas respecto al uso que le dan a la fauna de su entorno.

El primer paso en las investigaciones etnozoológicas requiere un acercamiento con la gente que vive en el sitio de estudio. Aunque esto pueda parecer demasiado simple, la realidad es que la confianza de la gente es imprescindible, ya que de otro modo, la información obtenida puede estar incompleta o resultar poco confiable. A veces este primer paso implica una fuerte inversión de tiempo, hasta que la gente se convence de que el objetivo es solo la búsqueda de información y que los datos obtenidos se emplearán en estudios que redituarán en su beneficio.

Simultáneo al trabajo de campo es el trabajo en archivos y bibliotecas para recopilar información acera de las comunidades humanas que han vivido en el sitio de estudio, sus tradiciones, costumbres, formas de vida, origen, y en general todo aquello que pueda servir para entender la forma como ubican y aprovechan la fauna, tema central del estudio que se realiza. Otro aspecto importante es la recopilación de datos sobre la biología de la(s) especie(s) que se están estudiando y ecosistemas de procedencia.

Por último, tenemos la conjunción de lo antropológico con lo biológico, lo cual deriva en un modelo que muestra cómo la gente tiene una imagen y una forma de aprovechamiento de la fauna, la cual puede variar de comunidad a comunidad e inclusive de familia a familia. Es indispensable, para el etnozoólogo, poseer una gran capacidad para interactuar con la gente, pues como se indicó, el trato con las personas es muy importante; otro aspecto fundamental es la formación biológica y antropológica, pues ello permite manejar, e interpretar, de la mejor manera los datos biológicos y antropológicos, así también el etnozoólogo requiere de tener un enorme gusto por la investigación bibliográfica, pues en ella se encontraran los antecedentes necesarios para dar inició con la investigación.

Metodología en los estudios de paleonutrición

El estudio arranca con la preparación de las muestras para la lectura de elementos traza en huesos animales y de humanos:

  1. El primer aspecto a considerar es la selección de un lote de huesos largos, como fémures, tibias o húmeros, los cuales son menos susceptibles a procesos de deterioro y diagénesis.
  2. En un segundo aspecto, y en medida de lo posible, obtener las muestras óseas de al menos unos 100 mg o 2-3 cm de hueso (diáfisis).
  3. De preferencia la muestra debe de ser de la misma región del hueso, lo anterior en cada elemento anatómico a analizar, en cada uno de los vertebrados que conforman el lote de investigación.

Ya obtenidas las muestras se requiere que sean procesadas, desde la limpieza del hueso y hasta la preparación de la pastilla o polvo de hueso, en el primero de los casos si la muestra a analizar es por técnica de Emisión de Rayos X Inducida por Partículas (PIXE) en el Instituto de Física de la UNAM, con apoyo del Dr. José Luis Ruvalcaba; o por Fluorescencia, utilizando el polvo del hueso en el Instituto de Geología de la UNAM, en colaboración con la Químico Fabiola Vega.
En general la preparación de las muestras se divide en las siguientes fases:

Fase de limpieza mecánica

  • Lavado del material óseo con cepillo y agua corriente, hasta eliminar residuos visibles de suelo o materia contaminante proveniente del sitio de excavación.
  • Secado a la intemperie, sobre papel secante o absorbente.
  • Obtención de la muestra realizando corte del hueso con segueta de carpintero, aproximadamente unos 2 o 3 cm o con acción mecánica de palanqueo.
  • Lavado de la muestra obtenida con cepillo y agua corriente.
  • Lavado de la muestra con agua destilada y cepillado.
  • Secado de la muestra a la intemperie, por lo menos 24 hrs, colocadas sobre papel secante o absorbente.
  • Raspado de la muestra, con bisturí, por ambas caras del hueso (periostio y endostio). Eliminar la superficie del periostio hasta un color uniforme (1 a 3mm según el tipo de hueso); y por la cara interna, endostio, hasta la eliminación de trabéculas u orificios sanguíneos.
  • Lavado y cepillado de la muestra obtenida con agua destilada.

Fase de limpieza química

  • Inmersión de la muestra en acido ascético uno normal (HAc 1N), por un lapso de 15 minutos en tres ocasiones (es importante observar un burbujeo que debe de disminuir paulatinamente).
  • Se colocan las muestras en acido ascético, quedando totalmente inmersas por 24 hrs.
  • Lavado y cepillado de las muestras con agua destilada.
  • Secado de las muestras en vasos de precipitado en estufa a 110ºC durante 1 hora.
  • Secado de las muestras sobre papel absorbente, a la intemperie, por 24 hrs, evitando que estén cerca de alguna fuente contaminante.

Fase de molienda y calcinación del hueso

  • Ya seco el fragmento de hueso se coloca en mortero de porcelana, o de ágata, para pulverizarlo por acción mecánica (golpeo), hasta obtener un polvo fino y uniforme.
  • El polvo de hueso es colocado en crisoles de porcelana y sometidos a un calcinado, en mufla eléctrica, a 725ºC por seis horas.
  • El polvo calcinado resultante es el que servirá para la elaboración de las pastillas que servirán para el análisis elemental por PIXE.
  • Si se efectúa florescencia basta que el polvo de hueso, obtenido en punto dos de está fase, sea tamizado para homogenizarlo.

En general el análisis de elementos traza, y su cuantificación, busca conocer la concentración de ciertos elementos químicos en el hueso como son el zinc, el estroncio o el bario (Zn, Sr o Ba), mismos que se encuentran en el suelo y que son absorbidos por las plantas, que pasan de un organismo a otro vía la red alimentaría. Estos elementos se acumulan en los huesos, y por tanto, al analizar muestras óseas podemos determinar su cantidad y el nivel trófico donde se ubicó el organismo. Si dentro de nuestros materiales tenemos animales domésticos o cautivos, estos estudios son muy importantes, pues permiten saber si se les alimentaba con carne, vegetales, desechos, etcétera.


Colaboración en proyectos

Cómo obtener apoyo para estudiar una colección arqueozoológica o etnozoológica

La arqueozoología y la etnozoología son dos disciplinas que interactúan con múltiples campos de estudio: biología, arqueología, veterinaria, etnología, medicina, química, agronomía y otras. Por ello la visita de investigadores o instituciones que buscan apoyo o colaboración no solo es probable sino más bien cotidiana.
Independientemente de las normas para formalizar las colaboraciones, lo más importante es estar conciente de que se trata de un trabajo de equipo, dentro de un esquema interdisciplinario, y que por tanto, la comunicación, objetivos compartidos y labor colectiva son fundamentales e indispensables.

Aportaciones más significativas del laboratorio de paleozoología al conocimiento
arqueozoológico y etnozoológico

Uno de los más importantes ha sido la reconstrucción completa de la historia del perro pelón mexicano. Antes de 1990 solo se tenían algunos datos aislados relacionados con su mención en obras del siglo XVI y grandes cantidades de información dispersa sobre su biología y relación con el hombre. Desde 1997 se dispone de una base de información organizada sobre este perro que nos dice cual fue su región de origen, cuando posiblemente apareció, como fue su vida durante el periodo prehispánico, la Colonia y en la actualidad, así como diversos aspectos relacionados con su genética, su valor como mascota y su condición actual en México.

Paralelamente a estos estudios tenemos los que se relacionan con el estudio del perro en el México antiguo; los restos óseos de perros en sitios arqueológicos siempre han sido abundantes, pero solo ahora se dispone de una metodología que permite estudiar estos materiales en un nivel comparable al que se hace con los seres humanos, lo cual permite conocer aspectos tan interesantes como su alimentación y tipos de razas que existían antes de la llegada de los españoles, estas razas son: 1) El perro pelón mexicano o Xoloitzcuntle; 2) El perro de rostro corto de la zona maya o Malich; 3) El perro común mesoamericano o Itzcuintli; 4) El perro de patas cortas o Tlalchichi; 5) El híbrido resultado de la cruza entre un perro común y un lobo, al que hemos llamado “Loberro”.

Dentro del laboratorio también de ha impulsado la investigación relacionada con los fenómenos de domesticación de animales en el México prehispánico, aspecto casi desconocido hasta hace unos diez años; así en la actualidad sabemos que los pueblos prehispánicos realizaron diversos procesos de domesticación de especies animales, principalmente con fines religiosos.


Productos en el periodo 2011 - 2015

2011

“Fauna costera en Teopancazco, Teotihuacan”, Memorias del Congreso Internacional de Culturas Americanas y su Ambiente: Perspectivas desde la zooarqueología, paleobotánica y etnobiología, UAY, Mérida, Yucatán, marzo de 2011.

“El tlalchichi quince años después (parte 1)”; en AMMVEPE, Vol. 22, N° 6, pp 166-175, diciembre de 2011.

Cujtlacochi (El cuitlacoche).  IIA-UNAM, ISBN 978-607-02-2143-9, México, 2011.

“Producción de atavíos y tocados en un centro de Barrio de Teotihuacan: el caso de Teopancazco”. Pág. 59-86 en: Manzanilla, L. y K. Hirth (eds) Producción artesanal y especializada en Mesoamérica. Areas de actividad y procesos productivos. IIA-INAH, ISBN 607022091, 2011.

“Vanishing Native American Dog Lineages” BMC Evolutionary Biology 11(73):1-5, 2011. ISSN 1471-2148. http://www.biomedcentral.com/1471-2148/11/73.

“La zooarqueología al interior de la Universidad Nacional Autónoma de México”. Antípoda 13:255-265, ISSN 2011-4273, 2011.

“Arqueozoología y manufactura de vestimentas rituales en la antigua ciudad de Teotihuacan, México”. Arqueología 17:221-246. 2011.

“Entre el desierto y el mar: perros y rituales prehispánicos en Baja California Norte, México”.  AMMVEPE 22(6):153-165, 2011.

“Un perro singular”. Animales de compañía, 108 (Marzo): 30-34. ISSN 509997-033860, 2011.

“Cuitlacoche. La trufa mexicana”. Restaurantes y más, 6(34) julio-agosto:10, 2011.

“Cujtlacochi…oro negro recién descubierto”. Sabor a México 25:4-8, ISSN 503006-851216, 2011.

“¿Qué comían los perros en el México prehispánico? http://www.xolo.com, 9 junio 2011.

“Presentación”, para: Publicación del Laboratorio de Zooarqueología No 1, del Laboratorio de Zooarqueología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Mayor de San Andrés, Bolivia, Pp. 6-7, 2011.

2012

“Arqueofauna del sitio El Piñón, Cultura Bolaños, Jalisco, México”. Revista del Museo de Antropología 5, xx-xx, de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdova, Argentina 2012.

“Recursos costeros en la ciudad de los dioses”, capítulo entregado para su publicación en el libro: The Archaeology of Mesoamerican Animals (Lockwood Press, USA); editado por Christopher M. Götz y Katherine F. Emery, enero de 2012.

“El perro en el marco de la arqueozoología mexicana”, entregado para su publicación en The Archaeology of Mesoamerican Animals (Lockwood Press, USA), editado por Christopher M. Götz y Katherine F. Emery, enero de 2012.

“El tlalchichi quince años después (parte 2)”; en AMMVEPE, Vo. 23, N° 1, pp 23-28, enero-febrero de 2012.

“El perro como compañero en la vida y en la ciencia”. AMMVEPE 2012, 23(5):138-139, 2012. ISSN 1405-6852

“Cosmos, corpus y praxis de la etnobiología mexicana en la educación básica”. Etnobiología 10(1):52-59, 2012. ISSN 1665-2703.

“El cuitlacoche, un recurso alimentario mexicano no tan milenario” Boletín Antropológicas 1(5):1-9, 2012.

“Bases osteológicas para el estudio arqueozoológico del perro Chihuahueño. Primera parte: cráneo y dentición”. AMMVEPE 23(6):164-174, 2012. ISSN 1405-6852.

“Perros de patas cortas en una ciudad del México prehispánico”. Archaeofauna: International Journal of archaeozoology, 21:53-70, 2012. ISSN 1132-6891.

2013
“Coastal Resources in the City of the Gods”. Chapter 3 (pp 49-79) en: Christopher Götz y Kitty Emery (Eds), The Archaeology of Mesoamerican Animals, Lockwood Press, Atlanta Georgia, USA. ISBN: 978-1-937040-11-6. 2013

“The Dog in the Mexican Archaeozoological Record”. Chapter 18 (pp 557-582) en: Christopher Götz y Kitty Emery (Eds), The Archaeology of Mesoamerican Animals, Lockwood Press, Atlanta Georgia, USA. ISBN: 978-1-937040-11-6. 2013.

“Cambios ambientales e impacto cultural en el valle de Teotihuacán vistos a través de la arqueozoología”. Pp. 83-106 en Cervantes, Mayan y Fernando López (coordinadores), Cambios climáticos y procesos culturales. Dirección de Etnología y Antropología Social, Academia Mexicana de Ciencias Antropológicas A. C., 2013. ISBN 978-607-95781-2-1.

“Paleozoología”. Pp. 355-382, en: Vargas, Ernesto (editor), Itzamkanac, El Tigre, Campeche. Exploración, consolidación y análisis de los materiales de la estructura 1. IIA, Conaculta, Gobierno del Estado de Campeche, Secretaría de Cultura, México. 414 p, 2013. ISBN 978-607-0243-08-0.

“Arqueofauna del proyecto ´Túneles y Cuevas´ de Teotihuacan”. Pp 1-17 en: Gámez, Alejandra (Organizadora responsable), Memorias de la XXIX Mesa Redonda de la SMA, BUAP, Puebla, México, 2013. ISBN 978-607-487-328-3.

“Análisis químico por difracción de rayos X (Rx) y microscopía electrónica de barrido (MEB) para la cuantificación de sales en restos arqueoictiológicos”. Pp. 251-270 en M. Ramos, M. lanza, V. Helfer, V. Pernicone, F. Bognanni, C. Landa, V. Aldazabal y M. Fernández (editores), Arqueometría Argentina. Estudios plurisciplinarios, Programa de Arqueología Histórica y Estudios Plurisciplinarios, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Luján, 2013, ISBN 978-987-28832-8-7.

“Estudio de restos humanos alterados por la acción de perros (Canis lupus familiaris) y su papel en la destrucción de restos óseos en el sitio de Teopancazco, Teotihuacan, México”.  Pp. 252-282 en M. Ramos, M. lanza, V. Helfer, V. Pernicone, F. Bognanni, C. Landa, V. Aldazabal y M. Fernández (editores), Arqueometría Argentina. Estudios plurisciplinarios, Programa de Arqueología Histórica y Estudios Plurisciplinarios, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Luján, 2013, ISBN 978-987-28832-8-7.

“Vestigios del recurso costero en el sitio arqueológico de Teopancazco, Teotihuacan, Estado de México”. Revista Española de Antropología Americana 43(1):9-29, 2013. ISSN 0556-6533.
Animal Management, preparation and sacrifice: reconstructing burial 6 at the Moon Pyramid, Teotihuacan, and México. Anthropozoologica, 48(2):467-485. 2013. ISSN 0761 3032

“El hongo del maíz (Ustilago maydis), componente de la milpa y objeto de estudio etnobiológico en México”. Bioma 2(17):6-14. 2013. (ISSN 2307-0560).

“Identidad cultural, realidad biológica, especies domésticas y aprendizaje basado en proyectos: una propuesta para las aulas latinoamericanas”. Bio-Grafía. Estudios sobre la biología y su enseñanza 6(11):127-141. 2013. ISSN 2027-1034.

“Perros, tafonomía y el estudio de un caso”. AMMVEPE 24(1):5-13, 2013. ISSN 1405-6852

“La conjunción hombre-perro: el verdadero dúo dinámico”. AMMVEPE 24(6):166-172, 2013. ISSN 1405-6852.

“El perro y la civilización mesoamericana: análisis y contraste entre pensamiento antropológico tradicional y conocimiento Científico actual”. Antropológicas Boletín 1(16):1-17, 2013. DGCS.

“Evidencias botánicas y zoológicas de los periodos Xolalpan tardío y Metepec en el sitio arqueológico de Teopancazco, Teotihuacan (siglos V y VI dC)”. Antropológicas Boletín 1(16):1-19, 2013. DGCS.

“Hombres y animales”. Antropológicas Boletín 2(32):1-13, 2013. DGCS.

2014

Capítulo de libro, “Recursos Costeros en la Ciudad de los Dioses”; en Atlanta, Georgia, USA, agosto de 2014.

Anales de Antropología (Cultura y alimentación en México). Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, ISSN 0185-1225, México, 2014.

“The Archaeology of the Interactions between Marine Mammals and Humans in Central and Southeastern Mesoamerica”. Pp. 25-58 en: Muñóz, Sebastián, Christopher Götz y Elizabeth Ramos (editores), Neotropical and Caribbean aquatic mammals, perspectives from Archaeology and Conservation Biology. Nova Publishers, New York, USA, 263 p, 2014, ISBN 978-1-63321-314-2 (e-book).

“Monos y jaguares en el universo prehispánico”. En: A. Sandoval Hoffmann, A. Sandoval Martínez y L. I. Saínz (coord.). Los artistas responsables en defensa de la fauna, Turín, Cacao México, Vinculos, Comunidad y Cultura A.C., México. 2014. 327 p, ISBN 978-607-96650-0-5.

“El cuetlachtli al interior de la Historia General de las Cosas de Nueva España y sus implicaciones dentro del conocimiento sobre el lobo mexicano (Canis lupus baileyi) en las culturas prehispánicas del centro de México”. Pp. 935-946 en McClung E. y C. Serrano (editores), Memorias XXVIII Mesa Redonda, Sociedad Mexicana de Antropología, 70 Aniversario, en homenaje para Alfonso Caso, Sociedad Mexicana de Antropología, Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, 2014.

“Anfibios, reptiles y mamíferos utilizados en los productos medicinales expuestos en tres mercados del valle de México”.  Pp. 909-920 en McClung E. y C. Serrano (editores), Memorias XXVIII Mesa Redonda, Sociedad Mexicana de Antropología, 70 Aniversario, en homenaje para Alfonso Caso, Sociedad Mexicana de Antropología, Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, 2014.

“Registro arqueozoológico de híbridos de lobos y perros en el México prehispánico”. AMMVEPE 25(3):61-71, 2014. ISSN 1405-6852.

“El origen del perro y el niño de dos años: reflexiones a partir de un caso cercano”. AMMVEPE 25(5): 2014. ISSN 1405-6852.

“Uso de la fauna, estudios arqueozoológicos y tendencias alimentarias en culturas prehispánicas del centro de México”. Anales de Antropología 48(1):139-166. 2014. (ISSN 0185-1225).

“Un perro de raza desconocida de Hunchavin, Chiapas, México”. Antropológicas Boletín 3(52):1-11, 2014. DGCS.

“El origen del perro americano y su dispersión”. Arqueología mexicana XXI (125):30-37, 2014. ISSN 0188-8218.

“Perros pelones prehispánicos”. Animales de Compañía. 13(149):4-9, ISSN 7-509997-133867, 2014.

“Presentación”. Anales de Antropología 48(1):5-10. 2014. (ISSN 0185-1225).
Animals and the State: The Role of Animals in State-Level Rituals in Mesoamerica, Benjamin S. Arbuckle y Sue Ann McCarty (Eds.) Animals and Inequality in the Ancient World, University Press of Colorado, Boulder, USA: 11-33, 2014

2015

“El Xoloitzcuincle una especie de mucha casta”. GdeA Somos México 2(1): ISSN (en trámite), 2015.
Arqueofauna de Itzamkanac, El Tigre, una visión de las condiciones ambientales y culturales de la zona maya en el Clásico tardío”. En Cambio climático y procesos culturales; Academia Mexicana de Ciencias Antropológicas, A.C. y Dirección de Etnología y Antropología Social, Vol. 2: 135-168, 2015, ISBN: 978-607-95781-4-5, México D.F.

¿El mejor amigo del hombre? Cómo vivieron los cánidos prehispánicos y modernos encontrados en el Barrio Oaxaqueño, Teotihuacan?”. En AMMVEPE, Vol. 26 (1): 5-21; ISSN: 1405-6852, Febrero de 2015, México.

“La guacamayas, sol y fuego”. GdeA Somos México, Agosto-septiembre 2015; 2 (10): 10-12, ISSN: 04-2014-051412564400-203, México.