Instituto de Investigaciones Antropológicas

Entre alimentos y tradiciones en la ciudad de los dioses

Raúl Valadez Arzúa (editor)

978-607-02-9778-6

2017
Clave: 522D

Resumen

A todos nos resulta claro que la alimentación es fundamental para la supervivencia. Pero cuando se habla del desarrollo cultural es indispensable que la población disponga de alimentos de buena calidad y en cantidad suficiente para pasar del nivel de subsistencia a un nivel en donde sin la preocupación de conseguir el alimento diario algunas personas puedan dedicarse a otras actividades que permitan acumular conocimiento, desarrollar tecnología o establecer la relación con los dioses. En Mesoamérica fue el maíz el que favoreció el desarrollo de las culturas que conocemos. A diferencia del consumo de otros granos, el maíz requiere del tratamiento de nixtamalización para poder aprovechar todo su potencial. Este desarrollo tecnológico permitió el aprovechamiento intensivo del maíz a través de una gran variedad de productos comestibles que han trascendido el tiempo, entre ellos los tamales, el pinole, el pozol como bebida, la tortilla con todos sus derivados, el pozole como platillo combinado, etc. En el transcurso de medio siglo se ha acumulado información científica sobre la forma en que los habitantes de Teotihuacán lograron aprovechar no solo el maíz sino muchos otros alimentos para construir su gran ciudad y mantener funcionando ese primer ejemplo de vida urbana a gran escala en el continente americano. Es evidente que la calidad y cantidad de productos, así como la combinación de alimentos lograron mantenerlos en condiciones adecuadas de salud durante siglos de tal manera que pudieron organizarse y destacar en el comercio, en la arquitectura, en las artes, y otras actividades. Ante la preocupación que nos causan las noticias actuales que hablan de grandes problemas de obesidad y diabetes, ¿no será el momento de voltear nuestra mirada para encontrar las evidencias de civilizaciones anteriores que lograron alimentarse adecuadamente? Este libro nos muestra como los estudios científicos modernos nos permiten disponer de información que nos indica que productos y de qué forma se prepararon para alimentar a más de 100 mil teotihuacanos que trabajaron, comieron, durmieron, y murieron hace más de 1500 años en el sitio que a veces visitamos como turistas y que ahora nos entrega esta información para que la utilicemos en nuestro beneficio.