Recientemente, los estudios arqueológicos, bioarqueológicos e históricos desarrollados en distintas regiones de México han arrojado información sumamente valiosa relacionada con las formas de vida, los sistemas de trabajo, las experiencias corporales y las dinámicas sociales de poblaciones prehispánicas y coloniales. Gracias a los datos generados por diversos proyectos de investigación, ha sido posible proponer nuevas interpretaciones sobre las actividades cotidianas, los oficios artesanales, la organización del trabajo, la movilidad humana, las condiciones de salud, las desigualdades sociales, las identidades bioculturales y los procesos de transformación derivados de fenómenos de contacto y colonización. Asimismo, el estudio integrado de restos humanos, materiales arqueológicos, fuentes históricas y técnicas arqueométricas ha permitido aproximarse a la manera en que las personas habitaron, trabajaron, circularon y experimentaron sus entornos sociales y materiales.
Dichos fenómenos han sido abordados y discutidos mediante diferentes perspectivas metodológicas y analíticas, entre las que destacan la bioarqueología, la osteología humana, los estudios de huellas de actividad, la biomecánica esquelética, los análisis isotópicos, las biodistancias, la antropología forense, la arqueología histórica, la arqueometría y la interpretación contextual de la cultura material. Estas aproximaciones han dado como resultado interpretaciones novedosas en torno a aspectos sociales, económicos, rituales, tecnológicos e incluso políticos de las poblaciones antiguas, permitiendo comprender mejor las relaciones entre cuerpos, objetos, modos de producción y experiencias de vida. Resulta especialmente relevante señalar que el estudio interdisciplinario de estos contextos ha contribuido a resolver importantes interrogantes sobre los modos de subsistencia, la especialización laboral, las redes de interacción, los procesos migratorios, las prácticas rituales, las experiencias de violencia, las diferencias de género y las formas de adaptación social frente a contextos ambientales y políticos diversos.
Por ello, se considera importante que los resultados e interpretaciones de especialistas provenientes de distintas instituciones nacionales e internacionales se presenten en un espacio de diálogo académico bajo la modalidad de seminario y conversatorio, donde se invite tanto a la comunidad universitaria como al público interesado a discutir las propuestas, metodologías y datos obtenidos por las y los participantes. A través de un formato basado en presentaciones breves, mesas temáticas y discusión colectiva, esta actividad busca fomentar el intercambio interdisciplinario de conocimientos, fortalecer redes de colaboración académica y generar nuevas preguntas de investigación en torno a las relaciones entre cuerpos, trabajo y modos de vida en contextos prehispánicos, coloniales y del Atlántico Moderno, incorporando además perspectivas comparativas entre México y otros espacios históricos como las Islas Canarias.

